
La premisa de este nuevo blog es ser feliz. Es deletrear la felicidad.
No sé por qué es tan fácil perderse en la niebla. Olvidar lo que te hace feliz y lo simple que es hacer las cosas bien.
Dicen por ahí: "la verdad los hará libres". Y para ser honesta, eso es cierto.
No sólo se trata de asumir nuestros errores y ser concientes de ellos. Tampoco se trata de esforzarse por enmendarlos permanentemente, ni de andar por la vida asumiéndose equivocado. Tampoco es decir todo lo que quieres o ser leal con todos tus sentimientos, incluyendo los caprichos y los egoismos.
La verdad, para mí. Es saber lo que eres y lo que tienes y vivir con ello. Con la frente en alto, con la sonrisa en la cara y con el corazón palpitante.
La verdad es recordar que una mañana de invierno, justo después de la lluvia con la Cordillera de Los Andes nevada y resplandeciendo al sol, es suficiente para suspirar de regocijo.
La verdad es darse cuenta que lo tienes todo cuando puedes contar tan sólo 1 persona que daría todo por ti y que todo lo demás es accesorio, irrelevante.
La verdad es descubrir que uno mismo es también capaz de amar incondicionalmente.
La verdad es reconocer que merecer el perdón, el cariño, la gratitud, son los mejores regalos que se pueden recibir.
La verdad te libera no cuando la nombras, sino cuando la vives. Cuando eres capaz de reflexionar y cambias las exigencias por el agradecimiento. Cuando cambias el arrepentimiento por la satisfacción. Cuando actúas en consecuencia y todo se rearma como un puzzle perfecto. Justo.
Hoy descubrí la verdad.
Tengo una familia maravillosa.
Unos padres excepcionales, incansables. Y que además tienen repuesto, porque tengo que contar a mis tíos.
Unos hermanos gigantes, perfectos. Casi sacados de manual. Cariñosos, leales, humanos.
Amigos increíbles. Omnipresentes, determinantes. Trascendentes.
Y por último, pero nunca menos importante. Soy afortunada por tener la certeza de haber conocido el amor. Tengo la dicha de recordar y decir que supe lo que es amar y ser amado. Tengo el orgullo de asegurar que fui amada por sobre todas las cosas y que amé con la misma intensidad.
Hoy conocí la verdad. Fuimos bendecidos con la facultad de ser lo que queramos ser. Buenos, malos. Generosos, egoístas. Humildes, arrogantes. Agradecidos, inconformistas.
Hoy decidí lo que quiero ser. Hoy decidí que quiero vivir con la verdad de lo que soy. Hoy decidí que seré feliz con errores y carencias. Hoy decidí que nunca más me olvido de mis riquezas deseando las de otros.
Hoy descubrí que la verdad es sinónimo de libertad tal y como cuenta la leyenda.
