lunes, 27 de abril de 2009

Te extraño


Estamos ya en la última semana del mes de abril y lamento que no se haya cumplido tu tradición. Por lo menos una vez, esperaba que llegaras y me sorprendieras tal vez, golpeando mi ventana para despertarme o entrando en silencio a mi dormitorio para sentir tu olor y correr a saludarte.

Nunca fue así y el pronóstico del tiempo indica que en los próximos días tampoco vendrás.

No sé si es que este año La Niña ha enfríado tanto el mar que no hay ninguna posibilidad para tu existencia o es que el calentamiento global definitivamente es irreversible a estas alturas.

Lo cierto es (y es certeza porque es mía), que te extraño como nunca.

Tengo ganas de ver Santiago lluvioso, caminando por el Parque Forestal, dejando que caigas en mi cara, que empapes mi pelo y mis pies.

Tengo ganas de sacarte la lengua desde un café, leyendo un buen libro y saboreando el vapor de una taza caliente.

Quiero ponerme mi abrigo, mi sombrero de lluvia y conversar con cada gota y contarles que no me gusta que estén tan ausentes, que necesito que me visiten un poco más seguido. Les diré que cuando vengas haré sopaipillas para tomar once. Que dejaré toda mi casa en silencio para escuchar todo lo que me tengan que contar del hemisferio norte y de su tan lento viaje hasta Chile.

Quiero que llueva, quiero que llueva, quiero que llueva

sábado, 25 de abril de 2009

Volviendo del retiro

Hay escritores que detesto por múltiples razones. Uno de esos es Paulo Coelho, hace libros en serie (pero por lo menos escribe libros, podrían decirme sus fans!) Es el gurú de Cecilia Bolocco y sólo es fiel al ranking de súper ventas que lo mantiene siempre entre los más leídos.
Yo también leí El Alquimista y odio escucharme decir: "todo el Universo se confabula para que tú..."
Pero la verdad es que cuando algo quiere salir mal, efectivamente puede salir peor.
Mi retiro, un tanto obligado, un tanto escogido, de este blog (que prometí mantener actualizado), es un ejemplo de las múltiples coincidencias que conspiran contra las promesas que hago.
Por mil y un razones no podía escribir. Ya no tenía mi notebook, el computador de mi hermano era un asco, no encontraba lo que quería escribir.
Entre tantas cosas que han cambiado en unos cuantos días, está el hecho que ya sé qué es lo que quiero escribir y que al fin, cambiamos el computador (ahora funciona como el siglo XXI lo exige)
Como para compensar mi inasistencia me gustaría actualizar mis coordenadas vitales...sigo sin trabajo, lo que no quiere decir que esté desocupada.
Durante todo este tiempo -que luego de haber hecho mucho parece un siglo- he reflexionado mucho acerca de lo que quiero ser y de lo que proyecto en los demás.
Un poco de inocencia, un poco de arrojo y de ausencia de proceso mental, me han llevado a cometer errores que hoy me hacen reír, pero que hace unas semanas atrás sólo me daban ganas de tirarme de "guata" a llorar y patalear.
Caí en cuenta, después de 27 años que nunca he caído bien en esa "primera impresión". Que siempre recibo de parte de mis cercanos que hago sentir mal a la gente. Que suelo hacerlos sentir inferiores.
Procesando esa información he llegado a la conclusión que efectivamente soy antisocial, pero jamás ha sido mi intención hacer sentir menos a alguien...lo que pasa (y esto lo digo para defenderme) es que mi sentido del humor es incomprendido y pasa por burla para el resto de los mortales de bajo nivel intelectual!!!! jajajaja
Otra de mis conclusiones vitales es que hay personas que son determinantes. Más bien...es imprescindible tener en tu historia este tipo de personas. Mis padres, mis hermanos, mis familia extendida y extensa. Mis amigas y mis amigos. Mis amores y "ese amor" que es tan trascendental.
Adoro a mis padres, pero eso no quiere decir que viviré para siempre con ellos y para ellos. Amo a mis hermanos, pero los quiero lejos de mi conciencia. Mis amigos son todo, pero puertas afuera. Y "ese" amor es tan importante como el mejor recuerdo, como la brújula, pero nunca como más como el norte.
"Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen, por este día los muertos de mi felicidad" dice Silvio Rodríguez y para ser honesta, es verdad...todos esos muertos han hecho de cada uno de nosotros lo que somos actualmente. Lo bueno y lo malo.
Sin duda hay cosas que me gustaría volver a vivir, con la intesidad de aquellos días. Me encantaría por ejemplo, volver al colegio y leer esas cartas de adolescente pololeo. Volver a estar el el pupitre el día en que se "decidía mi futuro" contestando preguntas de lo que debí estudiar y que no aprendí.
Volver a celebrar mi cumpleaños número 27 con tantas tortas y con ese personaje innombrable por estos días que hizo mágicos esos pasteles y que extraño todos los días.
Pero no se puede tener todo lo que se quiere, ni se puede ser todo lo que se pretende.
Pero se puede ser como uno es. Sin más ambiciones que ser un poco mejor a lo que recuerdas de ayer.
Cesante, hambrienta (siempre de conocimiento), entusiasta y vibrante...esa es la caro de Abril...nostálgica a ratos, feliz a otros...la Caro de hoy recuerda y se despide (hoy me he separado de mis dos sobrinos hermosos que han sido llevados por su madre a respirar mejores aires, lejos de Santiago), pero se depide hasta lueguito...siempre tú y yo nos volveremos a encontrar...no butaca....