martes, 28 de julio de 2009

Con el nudo en la garganta


Muchas veces he escuchado de otras bocas "es que tú, no me entiendes". Hoy siento que eso me pasa a mí: es que nadie me entiende.


Es difícil ponerse en el lugar del otro y entender sus bajezas. Muchos amigos, me han preguntado constantemente por qué he actuado en cierta situación con reiterada estupidez y yo les he contestado siempre lo mismo: "no seré de otra manera porque tengo que salvarlo (a él) de esta miseria"


Difícil entender el mecanismo de una cabeza que tampoco lo entiende. Explicarlo sería algo eterno, tan largo como los últimos 8 años.


Tengo recuerdos atesorados, de felicidad, de alegría, de aprendizaje, que se opacan, se asfixian con estos últimos momentos horribles, dañinos, odiosos y odiados. Y son esos recuerdos los que intento salvar. De mí, de mi rencor, de mi dolor. De la vergüenza mía y ajena.


Sería absurdo desconocer el pasado, renegar de él. Sin embargo, reniego de todo eso que me dices...la amenazas; esas de enviar aquellas fotos poco santas que me saqué para complacerte y ser más parecida a esa estrella porno que querías como pareja. Reniego de las ofensas, esas llenas de rencor. Cosas como: Caro, eres penca, mala en la cama, fome, mentirosa, "carerraja" y un largo etcétera que dejaba mi ego por el suelo cada vez que las escuchaba de tu boca.


Para algunos, es necesario escapar lejos, comprarse un descapotable o buscar un "clavo" que saque a ese que duele más de lo necesario. Para mí es declarar abiertamente que ya no me importa, aunque cada vez que lo piense, se me haga un nudo en la garganta.

viernes, 17 de julio de 2009

Dedicado a la "distancia"

Se acabó! Cada vez me siento más lejos de la vida de mis amigos. Más lejos de la realidad en la que viven, de los momentos por los que atraviesan, lejos de lo que piensan, de lo que les pasa. Lejos porque no he vivido lo mismo, lejos porque crecen y yo me quedo así.


Repasemos. Adriana, Andrés y Jordana tienen hijos que los llenan de alegrías, que los acercan a temores anteriormente desconocidos para ellos. Los tres son padres y de a poco he asumido que nunca volverán a ser los mismos. Carla...far far away, en España para ser exacta, tan maja como lejos.


Ahora, la noticia del momento, el extra informativo. Mi gran amiga de la vida, también será madre proximanente. Está radiante, cargando con esa vida que soñamos tenga una infancia tan memorable como la nuestra.


Tengo que detenerme en este acontecimiento. Catherine Smith...desde que la vi quise ser su amiga. Teníamos 6 años cuando nos conocimos y nunca más nos separamos. Hemos vivido lejos, hemos perdido constancia, pero nunca hemos perdido el amor. Hay cosas de ella que me hacen admirarla profundamente, hay cosas de ella que me dejan perpleja, admirando a la mujer que vi crecer. Hay cosas de ella que envidio, que añoro. Hay gestos de ella que me ayudan a entender lo fácil que resulta enamorarse de una mujer así. Hay sonrisas de ella que me quedaron grabadas. Hay llantos de ella que recuerdo con tristeza, porque nunca los mereció. Y ahora habrá un hijo de ella para adoptar, para amar intensamente. Ahora habrá un hijo o hija quien contarle nuestras historias...esas divertidas, emocionantes, ingenuas, infantiles, adolescentes, casi adultas.


Estoy lejos de esas realidades, pero cerca de querer vivirlas con ellos, siempre que quieran invitarme.

miércoles, 15 de julio de 2009

Esperando al editor

Yo creo que todos tenemos suficientes historias como para escribir una teleserie eterna! sin ir más lejos, hace algunos días me dijeron (de muy mala leche) que yo "podía ser bastante inteligente y simpática, pero que jamás me habían creído nada!"
Cuec!! ahora me río, porque a veces yo tampoco me creo. Me parece imposible que todo me pase a mí! Tengo una mala suerte de los mil demonios. Soy torpe, me desconcentro con facilidad, paso de la más grande de las obsesiones al relajo inmoral de una buena lectura.
Aún así, teniendo tanto que contar (en su mayoría historias demasiado vergonzosas para mi amor propio), sigo esperándolo, señor editor. Quiero escribir y todavía no recibo la orden.

domingo, 12 de julio de 2009

El eterno retorno


Fito Páez lo dice: "Hay un boomerang en la city, mi amor. Todo vuelve como vos decís"


La verdad, es que últimamente he comprobado que ésta sentencia debe estar basada en la experiencia empírica de que no hay forma de escapar del pasado. No me refiero únicamente a lo malo del pasado, que obviamente te acecha como vampiro, sobreviviendo de la parte de los buenos momentos que te roba, que te amarga. Honestamente, no puedo obviar que por estos días he sido víctima de ese vampiro, que se roba mis momentos, que le quita el sabor a los chocolates calientes disfrutados con amigos. Últimamente me acechan mis mentiras, latentes, obvias, mal nacidas.


Pero por fortuna (y esto debe ser por mis escasas buenas acciones), también retorno a las buenas costumbres, a los amigos entrañables, a los cariños persistentes, indelebles. Vuelvo a las caricias compartidas, a mi familia, a mis tardes frescas de Cordillera nevada. Vuelvo a mis conversaciones sin sentido, poco interesantes para cualquier habitante ajeno a mi mundo. Vuelvo a los amores verdaderos, honestos, abiertos.


También vuelvo a las promesas que me hice a mí misma. Vuelvo a esas metas que me impuse, buscando escapar de este mal concepto que tengo de mí. Vuelve el deseo de ser mejor persona, luchando con mis pequeñeces, con mis infinitos dobleces.


Vuelven sin querer, las señales. Las pistas del camino que debería seguir y que por miedo le he dado la espalda. Vuelven aunque las eche al olvido, las memorias de días lluviosos bajo un paraguas azul.


Vuelvo a usar, una y otra vez, tres adjetivos para describir una cosa, aunque haya prometido no hacerlo más...