Gracias a la Navidad y la impresentable, imperdonable, paupérrima, actuación del Viejo Pascuero he llegado a la conclusión que soy un adulto. El condenado Noel omitió la entrega de MIS regalos. Consideró que soy muy vieja para recibir obsequios y que me porté muy mal durante el año para festejar.
Como conclusión, finalmente saqué un regalo. Darme cuenta que durante todo este tiempo he cometido un terrible error. He creído fervientemente que la felicidad se encuentra fuera. En el corazón de otras personas. En el cariño de otras personas. En lo que otras personas hacen o pueden hacer por mí. En lo que yo misma deposito en expectativas en terceros. En ilusiones, en utopías, en sueños demasiado irreales.
Fin de año...fin de pajas mentales. Aunque me digan que el blog está lleno de mí misma...si quieres leer otra cosa, visita otros portales!!!!!!!!!



