Marzo ha sido un mes rarísimo...me ha pasado todo junto! Por lo mismo, siento que se ha hecho eterno, que los días pasan muy lentamente, como queriendo asegurse que he aprendido lo que tenía que aprender.
Tuve la suerte de estar en los dos conciertos que presentó Radiohead en Chile. Canté todas las canciones, mi cabeza se inundó de recuerdos. Desde ese cassette del año 94 que rebobinaba con un lápiz Bic, hasta el disco que bajé desde la página oficial y que lo valoré a un muy mal precio (hice la prueba si se podía descargar gratis!)
Recuerdo también las conversaciones que sostuve con gente, tanta gente que me dijo que era "depresiva" por gustarme Radiohead. Que si acaso no me daban ganas de suicidarme con esas canciones! Honestamente, durante las 4 horas que acumulé escuchándolos en vivo, fui feliz. Cero posibilidad de pensar en "acabar con mi vida" jajaja.
Lo mejor de todo, es que disfruté ambos conciertos con la mejor compañía. El primero con Max, tan fanático como yo. De hecho, nos conocimos con el Ok Computer sonando de fondo aquel 30 de mayo del 98.
El segundo, lo compartí conmigo misma. Andando en un grupo me perdí entre la multitud para escuchar sola, evitando cualquier gesto de euforia y dedicándome a grabar en mi memoria cada acorde y sincronizarlos con esos momentos que, hasta hoy, me hacen muy feliz.
El mejor concierto de mi vida ha sido descubrir que como ya me lo habían dicho, todo está conectado

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