jueves, 26 de marzo de 2009

Mi nostalgia y yo


Cuando tienes tiempo de sobra, tu mente pierde los minutos haciéndose preguntas sin respuestas, buscando culpables, vías de escape. Revisando las formas, los hechos. Cuando te sobra el tiempo comienzas a extrañar el vértigo. Cuando te sobra el tiempo puedes recordar cada estúpido detalle que acabó en tragedia. Recuerdas cada omisión, cada mentira, cada buen momento, cada broma y si la recuerdas bien, hasta ríes otra vez.

Te preguntas una y mil veces por qué no hiciste las cosas de otra forma. Por qué fuiste incapaz de manejar mejor las circunstancias. Te preguntas, qué hubiese pasado si...? y tu cabeza da vueltas como un remolino, articulando mil finales felices y dos mil finales terribles. Te arrepientes hasta del café que te tomaste de más, de la sopa que te tomaste de menos. Recuerdas por qué eras tan adicta a esas sensaciones compartidas, a esos juegos de Rayuela...

Recuerdas los nombres, las calles, los lugares, las canciones, los olores, los sabores. Recuerdas ese restaurant en el que probaste por primera vez el tequila. Recuerdas esas flores que tanto te gustaban y que terminaron golpeadas contra la pared. Recuerdas la guitarra y esas melodías que te hacían soñar. Recuerdas al súper héroe rescatándote de las tijeras, el vinagre y los huevos.

Recuerdas el amor, las promesas y las faltas. Recuerdas los nombres de los hijos que ya nunca tendrás. El color del sueño de un hogar compartido y gigante.

Lo curioso, es que cuando sobra el tiempo, recuerdas todo eso y mucho más...sin embargo, es imposible recordar esa lista de cosas que harías cuando te sobrara el tiempo...

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