martes, 28 de julio de 2009

Con el nudo en la garganta


Muchas veces he escuchado de otras bocas "es que tú, no me entiendes". Hoy siento que eso me pasa a mí: es que nadie me entiende.


Es difícil ponerse en el lugar del otro y entender sus bajezas. Muchos amigos, me han preguntado constantemente por qué he actuado en cierta situación con reiterada estupidez y yo les he contestado siempre lo mismo: "no seré de otra manera porque tengo que salvarlo (a él) de esta miseria"


Difícil entender el mecanismo de una cabeza que tampoco lo entiende. Explicarlo sería algo eterno, tan largo como los últimos 8 años.


Tengo recuerdos atesorados, de felicidad, de alegría, de aprendizaje, que se opacan, se asfixian con estos últimos momentos horribles, dañinos, odiosos y odiados. Y son esos recuerdos los que intento salvar. De mí, de mi rencor, de mi dolor. De la vergüenza mía y ajena.


Sería absurdo desconocer el pasado, renegar de él. Sin embargo, reniego de todo eso que me dices...la amenazas; esas de enviar aquellas fotos poco santas que me saqué para complacerte y ser más parecida a esa estrella porno que querías como pareja. Reniego de las ofensas, esas llenas de rencor. Cosas como: Caro, eres penca, mala en la cama, fome, mentirosa, "carerraja" y un largo etcétera que dejaba mi ego por el suelo cada vez que las escuchaba de tu boca.


Para algunos, es necesario escapar lejos, comprarse un descapotable o buscar un "clavo" que saque a ese que duele más de lo necesario. Para mí es declarar abiertamente que ya no me importa, aunque cada vez que lo piense, se me haga un nudo en la garganta.

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